¿En algún momento os habéis sentido como si os hubiesen colocado arbitrariamente en un mundo al que no pertenecéis? A veces hay personas que pueden sentirse de este modo, y a las que los distintos círculos sociales en los que se involucran a lo largo de su vida tampoco contribuyen en absoluto a que esa percepción cambie. Y muchas veces en este viaje que es la vida nos encontramos con que muchas veces nos resulta prácticamente imposible descubrirnos a nosotras mismas y nosotros mismos porque este mundo esta lleno de interferencias sociales, que a veces son positivas y nos ayudan a crecer pero que por desgracia muchísimas veces minan nuestra autoestima privándonos de la satisfacción de descubrirnos a nosotras mismas y nosotros mismos obligándonos a ser quienes no somos, a través de su discriminación a las formas distintas de ser, pensar y actuar. Es triste que a veces haya que aguantar casi media vida de privaciones y de actuar siguiendo el reflejo de aquello que tu entorno pretende que seas, sometiéndote y obedeciendo a los designios de otros que encima muchas veces son justo lo opuesto a lo que en realidad eres, para que una vez estas en un punto de tu vida en el que estas lista o listo para observar todas esas experiencias pasadas desde fuera y aprender de ellas, utilizándolas para descubrirte, por fin te descubras a ti misma o mismo y te liberes mentalmente aunque aun te quede la difícil tarea de actuar de acuerdo a tu forma de ser y de pensar dentro de un mundo con el que no te sientes para nada identificada o identificado, pero en el que al menos has descubierto que tienes tu propia misión que cumplir y es únicamente tuya y de nadie más.
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