¿Por casualidad, te sientes como una de esas personas que siempre van a contracorriente de la dirección que marca la sociedad o el entorno? Pues yo sí. Tengo la sensación de que si todos los demás van en una dirección y les importan determinados tipos de cosas, yo acostumbro a pensar y a hacer justo lo contrario. Me pasé muchos años escuchando a todo el mundo que me decía lo que tenía que hacer y siguiendo sus dictados, pero acabé descubriendo que por mucho que lo intentará nunca seria como se esperaba que fuera, y que encima así yo me sentía más torpe e inferior. Y entonces fue cuando pensé, si de todas maneras siempre va haber algo de lo que hago, con lo que los que me rodean nunca van a estar de acuerdo porque no empezar a explorar que es lo que quiero yo y cuál es el camino que yo quiero seguir. Decidir seguir tu propio camino aunque no siempre sepas a donde te va a llevar, no es tarea fácil, dado que la mayoría de las veces los que te rodean no lo entienden, y hay veces que ni tu mismo/a sabes como describir hacia donde vas pero sin embargo hay algo dentro de tí que te indica que debes seguir ese sendero aunque encuentres obstáculos en el camino y por mucho que dudes siempre hay algo que te devuelve allí y que te hace feliz. Pero para poder seguir tu camino debes dejar de fijarte en el resultado, en la meta final, que muchas veces es impuesta por el exterior y vivir el momento presente, el proceso y convertir cada paso del proceso en una meta en si misma y sobretodo disfrutar cada paso, aunque a veces des tres atrás para dar dos a delante, porque creedme que los tres pasos atrás harán los pasos adelante más valiosos.
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